Comunicado del comité ejecutivo de la IRG: ¡Detengan las guerras, silencien las bombas!
Las guerras y las escaladas en todo el mundo continúan cicatrizando a las comunidades y desestabilizando regiones enteras. Justo ayer, el estallido de la guerra entre Pakistán y Afganistán agregó otro frente a un panorama global ya marcado por la devastación en Sudán, la destrucción en Ucrania, el genocidio en Gaza, los bombardeos implacables en Yemen y los ataques aéreos en el Líbano. Ahora, Estados Unidos e Israel han lanzado ataques contra Irán, arrastrando a Oriente Medio a otro ciclo de destrucción.
Los asaltos que comenzaron el 28 de febrero no son ataques aislados; son actos de agresión que amenazan con engullir a toda la región. La represalia de Irán contra las bases estadounidenses ya ha ampliado el conflicto, llevando a Bahrein, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Arabia Saudita, Jordania e Israel a la espiral de violencia. Millones de civiles en todo el mundo están ahora atrapados bajo la sombra de la guerra.
Las políticas agresivas de los Estados Unidos e Israel están transformando el Medio Oriente en un campo de batalla, borrando cualquier posibilidad de diálogo y estabilidad. Al mismo tiempo, la escalada de Irán corre el riesgo de convertir esta confrontación en una ola de violencia contra los pueblos que viven dentro y alrededor de sus fronteras. Esta espiral militarista no es sólo una violación del derecho internacional y el principio de protección civil, sino que también plantea la aterradora posibilidad de una guerra nuclear. El mundo no puede permitirse tal catástrofe.
Ninguna justificación puede legitimar bombardeos que ignoren la vida humana, y parece que incluso se ha intentado una pequeña explicación coherente: esta es la guerra por el bien de la guerra. Ningún cálculo estratégico puede excusar la transformación de regiones enteras en zonas de guerra. Lo que hay que hacer hoy es claro y urgente: la guerra debe terminar, los bombardeos deben cesar, los civiles deben ser protegidos, el derecho internacional debe ser respetado, y todas las partes deben comprometerse a dialogar en lugar de la destrucción.
La paz debe establecerse no sólo para el pueblo de Irán sino para todos los pueblos de la región. Nuestro llamado es intransigente: detener los ataques, silenciar las armas, evitar la propagación de la guerra y rechazar el camino del militarismo. La solidaridad, la justicia y la paz no son opcionales, son responsabilidad compartida de la humanidad, y deben ser defendidos contra la maquinaria de la guerra.
Original en Inglés en la página de la IRG: https://wri-irg.org/en/node/42880?fbclid=IwY2xjawQSqxFleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEeh0Ti_ncEQVrEyFI8RhYpK_StJvIaS02XxK6ERbAdBLb3KdTMnGcE-Pp9KwM_aem_-uIaQrFbg8250xRmvIi1gg

