Hace 50 años que un grupo de jóvenes se plantó ante el servicio militar durante la noche de Navidad de 1975. Los objetores de Can Serra, siguiendo los pasos de Pepe Beunza en 1971, fueron el inicio del movimiento de desobediencia civil más grande de Europa. Con ellos empezó una lucha en España que implicaría a decenas de miles de personas a lo largo de 30 años y que acabó con el servicio militar obligatorio.
“A todos vosotros, en esta noche de Navidad, os queremos enviar nuestro mensaje de paz aunque al hacerlo corramos el riesgo de ser detenidos”. El mensaje lo firmaban cinco jóvenes y se leyó en varias iglesias catalanas durante la misa del Gallo en la noche de Navidad de 1975. Anunciaban que se negaban a hacer el servicio militar y que, como contrapartida, llevaban varios meses realizando un servicio civil, inmersos en un proyecto social de ayuda a los vecinos en el barrio de Can Serra, en L’Hospitalet de Llobregat. Ofrecían labores de alfabetización, cuidado de ancianos y un servicio de guardería, entre otras actividades.
El manifiesto convirtió esta reivindicación en algo colectivo e imparable. Después del mensaje de Can Serra, los grupos de objetores comenzaron a florecer por toda España, representados mayoritariamente por el MOC, y acabarían implicando a más de un millón de jóvenes durante casi 30 años. Más de 20.000 objetores insumisos prefirieron ingresar en prisión a cambio de visibilizar una lucha noviolenta por la Paz como forma de enfrentar los conflictos y la reivindicación de acabar con el servicio militar obligatorio. En esa época de la transición, la lucha antimilitarista se extendió como una forma de oposición a una dictadura que daba sus últimos coletazos, pero en la que todavía el estamento militar tendría una gran influencia política y social.
50 años después y 25 de la desaparición del servicio militar obligatorio en España, resuenan tambores de guerra y un nuevo reclutamiento para las nuevas generaciones. El nuevo jefe del Estado Mayor francés, Fabien Mandon, en el pasado mes de noviembre advirtió a los franceses sobre la necesidad de prepararse “para perder a sus hijos” si quieren ser creíbles en un conflicto bélico. Francia implantará desde el verano de 2026 un nuevo servicio militar voluntario.
Tras varios meses de debate político, el Gobierno de coalición del canciller Friedrich Merz ha logrado sacar adelante el proyecto de ley que dotará a Alemania de un nuevo servicio militar. A diferencia de la antigua mili —suspendida en 2011—, el nuevo modelo no será de cumplimiento obligatorio sino apoyado en voluntarios; y por el momento, no contiene ningún automatismo que lo convierta en obligatorio en caso de que no se presenten suficientes voluntarios, algo que reclamaban los conservadores del Gabinete.
En España a los 25 años de la desaparición del servicio militar obligatorio tras la presión del movimiento de insumisión, recordamos que el Gobierno del PP sólo suspendió este servicio militar y que cualquier gobierno podría volver a recuperarlo.
El hastío actual de la ciudadanía ucrania y rusa debido al elevado número de muertes de ambos bandos y a una guerra que no acaba, provoca un elevado número de deserciones, escapando del país o esquivando las patrullas de conscripción, mientras las autoridades persiguen y castigan a colectivos pacifistas que defienden la objeción de conciencia y a asociaciones de madres y esposas. Ante el actual contexto de rearme global y especialmente en Europa con la guerra en Ucrania, recordamos unas frases de nuestro querido activista y pensador noviolento Gonzalo Arias: "La sociedad gracias al grito de conciencia de sus jóvenes más lúcidos, se ha ido concienciando sobre la sinrazón de la defensa armada, es decir del adiestramiento y la preparación sistemáticos de recursos materiales y humanos destinados a producir muerte y destrucción. El ciudadano se percata cada vez más de la gran mentira de que los ejércitos le defienden".
Esta conmemoración a los 50 años de los jóvenes de Can Serra, nos recuerda la importancia de la lucha noviolenta, del inicio de un movimiento de desobediencia civil y de no colaboración con estructuras que solo producen muerte y destrucción. Una exposición de Yoko Ono en León nos lo recuerda: IMAGINA LA PAZ/AMA LA VIDA/LA ACCIÓN ES LA PAZ/PIENSA EN LA PAZ/AMA LA PAZ/DIFUNDE LA PAZ/ACTÚA POR LA PAZ/ES HORA DE PASAR A LA ACCIÓN
EL MANIFIESTO: “Un camino hacia la paz: manifiesto de los objetores de conciencia.
”A todos vosotros, en esta noche de Navidad, os queremos enviar nuestro mensaje de paz, aunque al hacerlo corramos el riesgo de ser detenidos.
”Somos unos jóvenes en edad militar que, desde el mes de agosto, estamos trabajando en el barrio de Can Serra de L’Hospitalet, uno de tantos que carecen de los servicios más necesarios. Estamos llevando a la práctica esa idea que tantas personas e instituciones han reclamado: que se cree un servicio civil que pueda hacerse en lugar del servicio militar.
”En estos meses, a pesar de poner todo nuestro entusiasmo y trabajo, las dificultades (falta de apoyo oficial, poco tiempo de adaptación entre la gente, dificultades económicas, falta de medios, etc.) han impedido un trabajo más efectivo. Dentro de estas limitaciones, nuestras aportaciones concretas al barrio han sido: 20 días de colonias infantiles en el barrio, con asistencia de más de un centenar de niños; arreglo de un local para los ancianos y animación del mismo durante cuatro meses, colaboración con la escuela de adultos, dando clases de artesanía y alfabetización y organizando la biblioteca; creación de un jardín de infancia con asistencia de 25 niños; arreglo de locales comunitarios al servicio del barrio.
”El mes de mayo pasado solicitamos del Gobierno, por medio de la Comisión Nacional Justicia y Paz, y junto a otros 1.200 jóvenes, que nos diese la oportunidad de organizar este servicio civil durante dos años. El Gobierno nos dio largas. Pero, ante la obligación que se nos impone de incorporarnos al servicio militar, no podemos esperar a que el Gobierno se pronuncie para dar el paso: ir a la guerra, sí, pero a la guerra contra el analfabetismo, contra la falta de guarderías y hogares de ancianos. Hemos sido llamados a servir a la patria y hemos acudido a nuestro modo.
”Queremos deciros que, a menos que seamos encarcelados, continuaremos trabajando en este barrio durante dos años, llevando adelante los servicios en los que estamos y aceptando una inspección del Gobierno. Somos conscientes de que al hacer esto desobedecemos la ley constituida actualmente y no rehuimos la posibilidad, que a partir de hoy será inminente, de ser encarcelados. Esperamos que nuestro testimonio hará avanzar a la legislación hacia el reconocimiento de la objeción de conciencia.
”Confiamos en que nuestra acción despertará y animará a muchos a defender el derecho de la objeción de conciencia. Confiamos sobre todo en aquellos que por encontrarse solos, desanimados, sufren las consecuencias de no poder ser fieles a su conciencia. Confiamos en que la imaginación fecunda del pueblo descubrirá otras formas de lucha por la justicia diferentes a las que ahora nos llevan al desastre nuclear.
”Confiamos en que la colaboración y el respeto entre todos conducirá a una sociedad sin clases y sin guerras, a una sociedad de hermanos. Y aunque no negamos la buena voluntad de quienes creen que la mejor defensa es la de las armas, con nuestra acción lanzamos un grito de esperanza en un mundo nuevo, cuyas bases debemos ir preparando desde ahora. Por ello nos negamos a participar en el servicio militar, preparación de la guerra, empezando por nosotros mismos el desarme universal.
”Si queremos la paz, no preparemos la guerra, construyamos la paz.
”A todos, en esta noche, nuestro abrazo de paz.
”Año de Reconciliación 1975”
Colectivo de noviolencia ELAIA-Alternativa Antimilitarista.MOC 21 de diciembre de 2025